Querido/a yo: Te escribo para pedirte que pares un momento y leas estas palabras que quiero dedicarte. Quería empezar diciéndote que nunca pierdas ese niño/a interior que tienes dentro de ti. Que no dejes de soñar, construir, disfrutar y sobre todo brillar. Decirte que gracias a esas caídas de rodillas raspadas aprendiste a saber levantarte y seguir andando con paso firme a tu siguiente trastada. A medida que fuiste creciendo aprendiste que lo importante es la calidad y no la cantidad y que se puede sonreír aún estando roto por dentro. Aprendiste que el tiempo es pasajero y todo como viene al irse nos deja una enseñanza. También aprendiste a afrontar esas perdidas inesperadas y a saber seguir tu camino mientras respetabas tu luto. Cuando llegó el momento de empezar a conocer gente nueva, de los casi algo y de los primeros amores aprendiste que no todo vale en cualquier relación. Lo que quiero que entiendas es que a medida que fuiste creciendo ap...
El quizás que empezó siendo una casualidad y que terminó arriesgando cada sonrisa al mejor postor, tu mirada. El mismo que cada día caminaba por el abismo de tus caricias y besos en esas tardes abrazados en el sofá. Las tardes de charlas interminables en cualquier café hasta el cierre. O esas veces en el que una mirada cómplice solo pedía 5 minutos más en tus abrazos. El verano que provocó un giro inesperado en nuestras vidas y las convirtió en una aventura constante llena de sueños, besos, risas y miles de momentos. Esos ratitos de playa en los que jugábamos como niños pequeños. Las excursiones llenas de nuestras tonterías y de esas tomas falsas que solo se quedaron grabadas en nuestra retina. Las noches de series antes de ir a dormir. Las fotos que recuerdan que arriesgar, apostar e ir a por todo solo lo hacen los que viven el aquí y ahora; los que no le temen a lo desconocido y se dejan llevar por lo que sienten. Esos días con sus bueno...
A veces avanzas tanto que llega un día en el cual ya no esperas mensajes, personas y tampoco que las cosas vuelvan a ser lo que eran. Un punto de no retorno, de decir basta y de poner límites donde antes había líneas divisorias. Esperas que aunque sea tarde un mensaje o una respuesta puedan cambiar algunas cosas. Pero sabe una parte de ti que la reacción por parte del otr@ pueda ser un punto de inflexión a tomar la decisión de cerrar un capítulo o de seguirlo pero de otro modo. Simplemente pasa el tiempo y a medida que avanza sabes que tú vas viendo tu alrededor de otras formas hasta el punto que ya no eres la misma persona con los mismos sueños por cumplir. Levantas la cabeza, de vez en cuando, del suelo y cada vez te parece que siempre ha habido algo que ha cambiado desde la última vez que lo viste aunque sean segundos. Un punto en el que hay personas con las que sabes que ya no habrá un después o un último mensaje porque ya no están en tu misma sintonía. Personas co...
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