Abrazarse a uno mismo

Llega un día en el que te das cuenta que tú cabeza te pide parar y ponerse en pausa durante un tiempo. En esa pausa empiezas a sanar, a perdonarte y darte el tiempo a ti mismo que en algún momento te negaste a darte. 

Cuando llegas a ese punto de no retorno empiezas a encajar piezas, a sanar, a perdonarte y aprendes a abrazarte; y cuidar cada pequeña cicatriz. 

Entiendes que hay cosas que no están en tu mano. Elegirse a uno/a mismo/a es también una forma de elegir irse de lugares que te hacen sentirte en una jaula. 

Ponerse como prioridad a veces por encima de muchas cosas no es ser egoísta; es saber que todos necesitamos ese espacio para seguir trabajando o creciendo. 

Empiezas a entender que cada forma de querer o estar es válida, que cada persona da según percibe el mundo y que aunque cada uno vayamos con nuestra mochila hay personas que entienden que aunque vayamos con ella no nos juzgan, se quedan y entienden que somos lo que somos gracias a aprender de nuestro pasado.

Llega el día en el que entiendes, que aunque nadie vea o sienta como tú, esas formas también son válidas. Y cuando llegas a ese punto no hay vuelta atrás porque ya sientes paz y calma. No necesitas un porqué a todo. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Autocarta

Ave Fénix

Avanzando